Escrito por
Lograi el 08/04/2013
Hay algo que os tenía que explicar respecto al último
hype (CUIDADO:
Hype)
Os cuento...
Hace unas semanas me empecé a leer, por fin, un manga al que le tenía muchísimas ganas...
Cuando tenía 13 años, me enganché a una serie de dibujos sobre una familia con poderes extrasensoriales y la atribulada vida amorosa del primogénito. Como todo anime que llegó a España por aquella época, título, nombre de personajes y vete a saber qué más, fueron cambiados (
Jonnhy y sus amigos se tituló en España, fuala) hasta alejarse tanto del original, que cuando estuve leyendo un especial sobre
Kimagure Orange Road de una antigua revista de manga (la Dokan, para el que la recuerde), iba por la mitad cuando descubrí, epifánicamente, ¡que se trataban de la misma serie!
(Como dato, hay que señalar que por esa época también me enteré de que
Macross y
Robotech eran la misma cosa).
Pero nos estamos adelantando...
Aquella serie que me enganchó tenía algo especial. Y algo de eso quedó alojado en mi subconsciente de alguna manera. O puede que no...
El caso es que por aquella época yo empezaba a escribir, y, sin darme cuenta, algo de
Johnny y sus amigos se reflejó en uno de aquellos trabajos primerizos.
Sin embargo, a pesar del esfuerzo dedicado y el cariño invertido, decidí que esa novela no vería la luz, no al menos como iba avanzando.
Algunas ideas fueron aprovechadas más adelante. Reduje el número de personajes a menos de la mitad, cambié drásticamente el escenario, las relaciones entre los personajes fueron radicalmente modificadas... Mezclé todo y extendí sobre otra vieja idea, la idea de las aventuras paranormales en un instituto en una pequeña ciudad ficticia gaditana.
Vamos, sobre
Mixto V.
Y, a pesar de todo, mientras leía
Kimagure Orange Road, no podía dejar de pensar que la influencia que tuvo sobre
Mixto V iba creciendo a medida que la lectura avanzaba.

La verdad, es que parece copieteo de personajes. Kyousuke es indeciso y apocado como Vito, Yuusaku y Vinsen tienen el mismo carácter borde, Vane es reservada como Madoka y Vero es expansiva como Hikaru. Y si conocéis ambas obras, seguramente os habréis dado cuenta de algunas cosas más.
Me cuesta creer que es casualidad, como para convenceros a vosotros...
Sin embargo, me hacía gracia comprobar cómo la que posiblemente fuera la influencia más gorda para este cómic estuviera ahí, calladita, sin decir nada... Hasta que me di cuenta.
Lo que ya sí que es casualidad (o no, ¡como para estar seguro de algo a estas alturas!) es que empecé a ver esa serie, según recuerdo, hace 20 años,
en 1993...